Sectores que usan Inteligencia Artificial, aunque no lo creas

Las nuevas tecnologías están transformando el mundo a nuestro alrededor, los datos, el uso de nuevos sistemas de aprendizaje y la cercanía que tenemos hacia la llamada Inteligencia Artificial empiezan a potenciar la creatividad de más sectores. Incluso algunos que ni imaginamos podrían usar la IA para generar ganancias.

Cuando en 2015 la tecnología Deep Dream fue lanzada, pocos hubieran pensado que serviría para generar capital, pues el inicio de la misma estuvo enfocado a generar ejercicios y experimentos donde se pudieran desarrollar los inicios de otros inventos. Sin embargo el uso de IA cada vez es mayor en ámbitos como el artístico, el educativo o el de seguridad y sorprenden ciertos usos de esta herramienta.

Por ejemplo The Next Rembrandt, un proyecto patrocinado por ING, Microsoft, la Universidad Técnica de Delft y los museos Mauritshuis y Rembrandthuis que demuestra cómo el big data, el análisis de información y las impresoras 3D pueden tener aplicación no sólo en el ámbito de los negocios, sino también en las humanidades. Al momento de su lanzamiento, en 2016, el proyecto logró capitalizar 432,500 dólares y su tarea ha sido recopilar datos y a través de estos recrear al pintor flamenco.

Otro ejemplo de cómo la IA ha logrado ganancias es la subasta del colectivo francés Obvius, quienes lograron vender la pieza El retrato de Edmond Balemy en 350,000 dentro de la famosa casa de subastas Cristie’s.

O incluso el movimiento emergente AI Art Gallery, donde varios artistas de todo el mundo buscan capitalizar sus productos y participar en ferias artísticas, pero también tecnológicas.

“He tenido la oportunidad de colaborar con varias expos o congresos de tecnología y llevar mis obras a más personas, pero esto no es algo emergente, ya existe un público que empieza a adquirir piezas de arte y a difundir esta nueva forma de crear en el mundo” compartió con Expansión, Daniel Ambrossi, uno de los miembros de AI Art Gallery.

Otro ejemplo de esta tendencia es Proyecto Magenta, un movimiento que crea sonidos basado en la generación de música, stand ups originales y bocetos con IA. En este proyecto participa Douglas Eck, un programador que tiene un pasado musical, pero que logró llevar esta búsqueda por crear nuevos sonidos a una plataforma sponsoreada por Google.

Otro uso de la IA, con un enfoque más social, es Snow Leopard Trust, una plataforma de Microsoft que se apoya de machine learning para controlar la población animal de leopardos pero que se mantiene a través de donaciones y programas de altruismo. La información de esta plataforma es recopilada a través de cámaras in situ y al análisis que se dan de las fotografías y vídeos que toman para definir si una población animal se mantiene en alerta de extinción o no.

Otras aplicaciones que podrían no parecer usuales están enfocadas en la experiencia de usuario de los hogares, pues en el caso de la Dyson V11 Absolute, la capitalización de la IA sucede gracias a la venta de productos con tecnología de punta que son capaces de aspirar y optimizar energía.

Otro ejemplo de la diversidad de usos de IA como un factor de competitividad es en la educación. Udemy es una plataforma de aprendizaje en línea que busca democratizar la educación, por ello es que han implementado un sistema de IA que traduce y subtitula los cursos que suben sus usuarios de habla inglesa, para que usuarios que no sepan inglés puedan tomarlos.

IA para robar

Una realidad que no se puede dejar de lado es el uso de tecnología para delinquir. En este sentido la aplicación de IA para hacer fraudes más sofisticados en línea es una tendencia latente.

Un ejemplo de esto sucedió en el ataque de Tesco Bank de 2016, donde cibercriminales lograron robar 2.5 millones de contraseñas de usuarios gracias a la implementación de un sistema que adivinaba las contraseñas de los usuarios basándose en los datos de los mismos.

Pero el uso de esta herramienta también se ha visto en casos como el robo de identidad, dónde se simulan los movimientos usuales de los usuarios y se evade el filtro de seguridad de biométricos de hábito que muchos sitios usan para identificar que quienes entren a su red son humanos y no bots.

Fuente: Eréndira Reyes / Expansión