Margarete Schütte-Lihotzky: arquitecta que destaca entre guerras

Margarete Schütte-Lihotzky nace el 23 de enero de 1897 en Viena, donde muere en el 2000. En la actualidad se le reconoce importante labor en la arquitectura, su actividad en la resistencia y el haber sido una pionera en la defensa de los derechos por la igualdad de la mujer, pero no siempre fue así ya que no se lo reconocerán públicamente ni su trabajo, ni su valentía al enfrentarse al Nacional-Socialismo hasta muy tarde. La cocina Frankfurt, es decir la cocina empotrada con una distribución ergonómica fue la única innovación de la arquitectura domestica por la que se le mencionará. Procede de una familia burguesa con ideas progresistas sobre la función privada y social de la mujer. Su constelación familiar muestra la tendencia de preocupación y aportación social de la familia ya en sus antepasasdos.

La vocación de arquitecta

Las diferencias sociales en Viena son enormes como muestran las fotografías aquí de alrededor de 1920. Su posición crítica y política la manifiesta desde el inicio de sus estudios.

¿Qué plano de proyección tiene la obra y la vida de Margarete Schütte-Lihotzky en la actualidad? Esta cuestión tiene respuesta si reflexionamos en la importancia de la orientación de la inversión en vivienda, la distribución del espacio en ellas, en los centros públicos, en la configuración de las ciudades. Para esta arquitecta la racionalización y humanización del espacio era el objetivo de su trabajo.

La Viena de entreguerras está acuñada por dos corrientes de pensamiento, el Barroco y la Ilustración, Absolutismo y Josephinismus, Reacción y Progreso. Dos corrientes que hasta hoy no han desaparecido de la ciudad. La coexistencia de ambas corrientes es para varios estudiosos de la época algo específico de Austria y más concretamente de Viena. Por el contrario, Viena tiene algo común a todas las grandes ciudades del s. XIX, es decir, el contraste entre ricos y pobres manifiesto principalmente en la vivienda. Consecuencia de esta brecha es la diferencia entre las viviendas miserables, limítrofes al centro, con las viviendas de la burguesía y de la aristocracia. Estos barrios pobres próximos al centro contrastaban con un centro resplandeciente, donde se asentaban palacios, teatros, museos y cafés y donde individuos de la alta burguesía y aristocracia permanecían atrincherados; al igual que los habitantes de las zonas marginales no conocían ni la catedral, ni las edificaciones del Ring.

La ciudad de Viena se extendía, sólo, mediante dos círculos concéntricos. En el centro estaba la ciudad histórica, en él se concentraba la alta burguesía y la nobleza. En la primera extensión de la ciudad se asientan los pequeños comercios y manufacturas, siendo la posterior prolongación la que recoge el tejido industrial. Ambas ampliaciones de la ciudad fueron asentamientos creados con edificaciones para los más pobres.

Esta marcada separación de clases de la zona de viviendas era típica para la Viena de la época. Incluso la gran construcción de vivienda social posterior a la Primera Guerra Mundial modifica levemente esta configuración social [….] en principio fue el bombardeo de la Segunda Guerra Mundial el que mezcló algo más la población. Aunque la estructura regida por la diferencia de clases sigue hasta un determinado grado en la actualidad. (Citado en Friedl, 2005: 16)

Esta crítica de Margarete Schütte-Lihotzky a la configuración de guetos es la que le lleva a entender lo importante que puede ser la profesión de arquitecta en la vida de los individuos. Mediante el trabajo de su madre la familia tiene conocimiento de la situación en que se vive en los suburbios. Cuando elige su profesión observa que: “cada milímetro tiene un sentido concreto” (Shütte-lihotzky, 1994); que “ser arquitecto es un servicio a la humanidad en tanto que conlleva la exploración de problemas sociales y de sus temas; que aborda cuestiones técnicas y de los métodos relacionadas con ellas y también cuestiones artísticas” (Unger, 2009: 41).

Su formación como arquitecta

Margarete Schütte-Lihotzkynace el 23 de enero de 1897 y muere el 18 de Enero 2000 en Viena. Su padre era funcionario de la Monarquía Austro–húngara aunque, según ella, hubiese preferido ser músico. Su madre fue ama de casa hasta 1918 año en que empieza a trabajar en la Oficina de Protección de Menores. Aquí conoció la miseria y la violencia que se daban en los cinturones de la ciudad. Una constatación a la que difícilmente accedía la clase social a la que perteneció. Su hermana Adela fue una maestra comprometida. Su padre defendía la tradición democrática liberal de creencia pacifista. Su abuelo materno era ingeniero de caminos y director de la primera Sociedad Constructora de Viena. Por parte de padre la familia procede de Cernowitz. Margarete Schütte-Lihotzky (1994: 17) cuenta la siguiente anécdota de su abuelo paterno que “Como joven Magistrado le indignaba tanto la corrupción allí, pues se les daban a los jueces desde dinero a gallinas y huevos [….] Que le pidió a su mujer en el altar nupcial que le jurase, que no aceptaría ningún regalo. Esto me impresionó mucho”.

Tras una primera preparación en pintura inicia su formación entre 1915 y 1919 en la K.K. Kunstgewerbeschule donde impartía clases Oskar Strnad, que sería su profesor y posterior compañero de trabajo. Tras visitar la clase de preparación decide hacer arquitectura, a este respecto nos explica la arquitecta como nace su vocación al observar junto a la clase donde estaba ella la de arquitectura: “Junto a ella estaba la clase de arquitectura, y allí vi como trabajaba la gente, observé que cada milímetro tiene un determinado sentido, el cual se dibuja; que se lleva a cabo algo que influye en la cotidianidad de los seres humanos” Schütte-Lihotzky (1994: 18). Pero esta reflexión de juventud no fue anecdótica, ya que en una entrevista que le realiza Eugenie Kain con motivo de sus 100 cumpleaños vuelve a reafirmar el sentido que tiene la arquitectura como trabajo:

La arquitectura tiene que ver con el comportamiento humano y las visiones del mundo -todo milímetro tiene significado [….] me hice arquitecta por varias razones: porque me encantaban las matemáticas. Porque cada milímetro tiene sentido, cada milímetro se convierte en tres dimensiones y tiene una función. Luego estaba el aspecto social. La casa es la organización consumada de nuestros hábitos de vida. Y, por último, estaba el aspecto artístico, que era para mí un reto. Alguien dibuja algo que se lleva a la práctica en la realidad, que influyen en el entorno cotidiano de las personas, sus sentidos y sus nervios están ininterrumpidamente en interacción con ese entorno. En ello veo el desafío artístico del diseño ( Kain).

Con la proclamación de la 1ª República Austriaca se instauran las bases jurídicas para que las mujeres puedan estudiar arquitectura en la Academia y en la Facultad Técnica. Se superan así las dificultades legales, pero ella además hace caso omiso del sentir popular que incluso en su familia liberal tiene su eco. En este contexto aporta M. Schütte-Lihotzky la siguiente reflexión: “Todos quisieron disuadirme de que fuese arquitecta, mi profesor Strnad, mi padre y mi abuelo. No porque fueran reaccionarios sino porque creían que con ello me moriría de hambre, porque nadie se dejaría construir una casa por una mujer” (Shütte-lihotzky, 1994: 18).

Esta afirmación muestra indirectamente que ya la familia consideraba que una mujer tenía que trabajar para el sustento, en vez de aceptar los convencionalismos sociales de la Viena de la época en su nivel social donde las mujeres de clase alta estaban predestinadas a un buen partido matrimonial. Aquel escepticismo familiar y educativo no influye en su decisión profesional. Por ello llega a ser la primera arquitecta austriaca. En 1917 recibe un fuerte estimulo de Strnad al proponerle tomar parte en un concurso de proyectos para la construcción de un barrio obrero. Venció los prejuicios de un tribunal que al ver el nombre de una mujer entre los concursantes pensaron que su trabajo no podía ser otro que un trabajo con el título “Vuelta a la naturaleza”, un trabajo de acuarelas que, por su falta de realismo, según ellos, solo podía proceder de una mujer. El tribunal quedó altamente sorprendido al comprobar que el trabajo de ella, el que ganó, era el más racional y sistemático de los presentados. La funcionalidad, la racionalización del espacio y la exactitud son aspectos técnicos que persiguieron todos sus proyectos.

Pero en ese trabajo no estaba sólo la reflexión técnica. Para hacer aquel encargo recibió un consejo de su maestro Strnad que ella tomará como método de trabajo ante todo nuevo proyecto que le llegase. Strnad le hace la siguiente observación: “Antes de hacer un trazo vaya a los distritos obreros y observe como viven realmente los obreros” (Shütte-lihotzky, 1994: 20). La brecha entre su realidad cotidiana burguesa y las necesidades cotidianas de los obreros era enorme, como muestran las fotos de las edificaciones arriba expuestas. Para todo nuevo proyecto que debe bosquejar seguirá este consejo de proyectar a partir del análisis de las formas de vida reales mediante la observación de aquellos a quienes iban dirigidas sus construcciones, a toda construcción debe precederle, por tanto, la indagación de las necesidades de sus usuarios. Su observación no permanece solo en el campo de la técnica, sino que además comprueba la situación miserable en la que vivía una gran parte de la sociedad vienesa (Unger, 2009: 34). En su época de estudio inicia el análisis sobre la situación de los obreros y le lleva a recaer en las diferencias sociales:

No conocía entonces el gran dicho de Heinrich Zillens “a un ser humano se le puede matar de la misma forma que con un hacha con un piso” y exactamente esto es lo que yo sentía. Cada vez descubría con mayor claridad que junto a mi estrato social de intelectuales burgueses [….] existían en Viena vidas muy tensas, una enorme capa social compuesta por cientos de miles de personas y que hasta ese momento me habían sido sus vidas desconocidas. En aquel entonces me eran desconocidas las causas de sus miserias, pero me fue claro que yo quería hacer una profesión mediante la que pudiese aliviar algo esa miseria. (Friedl, 2005: 18).

Ejercicio de la profesión: vivienda social y centros educativos

Las líneas centrales de la arquitectura de Margarete Schütte-Lihotzky coinciden con la Arquitectura Moderna. La búsqueda de nuevos modelos en las obras se dibuja desde la racionalidad del espacio, desde su funcionalidad y el compromiso social.

Las necesidades de vivienda era el resultado de la producción de viviendas con criterios especulativos orientados desde un capitalismo salvaje. Los altos alquileres de los pequeños pisos viejos y de mala calidad forzaron el empobrecimiento de los obreros y de los pequeños burgueses. Entre los años 1848 y 1914 se incrementó la construcción de viviendas, pero a pesar de ciertas mejoras en ellas, estas seguían por debajo de las condiciones de vida digna. Se daba la circunstancia que la mayoría de las familias obreras disponían de menos metros cuadrados por individuo que recogía la normativa para la construcción de celdas en las cárceles. Consecuencia de ello fueron los altos alquileres, esto hizo que varias familias tuviesen que subarrendar una parte de su vivienda. Una muestra de la situación extrema en la que se vivía era que en 1910 un 58% de personas no disponían de una cama para su uso individual. Estos son los preliminares sobre los que Margarete Schütte-Lihotzky inicia su reflexión sobre las necesidades de las clases más empobrecidas. En 1917 cuando su profesor Strnad le recomienda que vaya a los barrios obreros antes de hacer un trazo, ella escribe en su cuaderno lo siguiente: “No raramente vivían 8 ó 9 personas en una habitación, y en no pocas ocasiones encontré a un niño, que tenía que dormir con otros hermanos en una cama” (Schütte-Lihotzky, s.d.: .5). Estas fueron las anotaciones de las que partía su trabajo. En otro documento de la arquitecta se encuentra la siguiente anotación:

Los bloques de pisos para alquiler nacen de manera caótica en la época de la industrialización. Se ubican en los barrios obreros. Cada edificio con patios interiores miserables sin luz y sin aire, con las notorias cocinas comunes, en el pasillo del edificio […] con agua solo en los pasillos comunes […] como consecuencia de esta situación de la vivienda se incuba en Viena la tuberculosis con una intensidad raramente igual a la de otras ciudades europeas. La enfermedad se mantiene hasta los años veinte […] En 1912, poco antes de la 1ª Guerra Mundial, estaban internos en residencias para personas sin hogar en Viena 96.000 personas entre ellos 20.000 niños (Friedl, 2005: 18).

Tras la Primera Guerra Mundial el 4 de mayo de 1919 se celebran elecciones municipales. Es la primera vez que tienen derecho al voto mujeres y hombres de todas las clases sociales. El Partido Socialdemócrata logra la mayoría frente al Democristiano. La política social, sanitaria, educativa y de vivienda fueron sus puntos centrales. Aunque la escasez de vivienda sería el objetivo central de los socialdemócratas.

Como es conocido, la Viena Roja o das Rote Wien describe el periodo entre 1918 y 1934. En este periodo se construyeron más de 60.000 viviendas. Se promulgó una ley federal sobre requisitos de la vivienda Wohnanforderungsgesetz que incluía un límite del precio de los alquileres. Por tanto, la carga por alquiler se reducía de un 30% a un 4% de los ingresos de los trabajadores. En caso de enfermedad o desempleo las rentas se aplazaban.

A partir de 1923 se hace una política de vivienda dentro de las reformas sociales del Ayuntamiento de Viena. Esta fue una tentativa social y política única a nivel europeo. Schütte-Lihotzky fue una de los arquitectos a los que se les encarga este trabajo. Allí toma contacto con Loos. Ambos toman parte en el Siedlerbewegung. El lema en el que se agruparon obreros y arquitectos era el de “construir por un mundo mejor”.

A los 22 años en 1919 Margarete Lihotzky después de la guerra y con la ocasión de acompañar a hijos de trabajadores Austriacos para que se recuperasen del horror vivido, estuvo 7 meses en Holanda. El contacto con esos niños le sirvió para comprobar las dificultades de sus vidas. Comprobó así la vida en guetos de una gran cantidad de la población obrera. Durante la estancia en Holanda trabajó en un estudio de arquitectos. Este periodo le ayuda a conocer la cultura de la construcción, especialmente las condiciones de construcción para la vivienda pública y la planificación de ciudades. Las condiciones allí estaban mucho más avanzadas que en Austria. Ambas experiencias le ayudan para su contratación y proyección en los asentamientos de Viena. Esta experiencia será la que le resultaría más importante a Adolf Loos para incorporarla a su equipo. Toma parte en la construcción del asentamiento en el barrio del Lainzer Tiergarten (Fridenstadt) y con Ernst Egli en el de Eden en Hütteldorf.

Tras los recortes sociales se paralizan los proyectos. En una entrevista del 4 de mayo del 1995 se le pregunta a Schütte – Lihotzky respecto a cómo nació su responsabilidad política. Ella se refiriere a los diferentes asentamientos y en su participación en estos proyectos y en su decepción del entonces partido socialista. “Ya así se despertó mi interés político, porque yo pensé, que la gran aportación del Ayuntamiento de Viena conduciría a una sociedad y economía socialista. Esto fue sin embargo un error, los socialistas cedieron cada vez más terreno hasta que llego el Nacionalsocialismo” (Kain). Dese 1927 se inicia el derrumbe de la democracia de Austria en la gran depresión.

En estas circunstancias acepta la propuesta de Ernst May de participación en un proyecto público de vivienda social en Francfort. Ernst May desarrolla entre 1926 y 1930 un programa de construcción urbanística. En este contexto trabaja en la proyección de planos y dimensiones desde la racionalización y en relación a la función de uso, y es aquí donde se proyecta la cocina Fráncfort, por la que se le conocerá internacionalmente como la creadora de la cocina empotrada. A Margarete Schütte-Lihotzky siempre se le alabó la racionalidad de sus propuestas. Ella decía de sí: soy sistemática. Esta fue la causa del diseño de la cocina Francfort pero este éxito difumina la importancia de lo que estaba detrás, y que era realmente lo más importante según ella, su participación en un gran proyecto de vivienda social, donde todo milímetro era pensado y puesto en relación a la necesidades propias de los cambios sociales que se estaban dando, la incorporación de la mujer al mundo del trabajo estaba creando nuevas necesidades en las viviendas e infraestructuras comunitarias.

En este proyecto además de viviendas se programa una lavandería central, una guardería y los pisos para mujeres profesionales tratando de racionalizar el esfuerzo y trabajo en la casa. Miembro del Grupo de Ernst May era su marido, el también arquitecto Schütte, tres años más joven que ella, era él el responsable para la construcción de escuelas. Debido a la crisis económica de los años 30 se paraliza todos los proyectos sociales y no tienen ninguna viabilidad de realización. Ante la presión del aumento del paro, las mujeres que trabajaban en puestos públicos y cuyos maridos tenían trabajo en los puestos similares fueron despedidas y enviadas a sus puestos de trabajo no retribuidos como amas de casa. Schütte-Lihotzky al estar casada tuvo que abandonar su puesto de trabajo oficial.

Ernst May y otros 17 arquitectos entre ellos Schütte-Lihotzky deciden aceptar una oferta de construcción de la URSS. Desde el 1930 al 1937 reside allí. Debido a los planes quinquenales Rusia demandó mano de obra altamente cualificada. El grupo de Ernst May se encarga de la construcción de ciudades en la zona de la industria pesada p.e. Magnitogorsk, para unos 200.000 habitantes. Schütte-Lihotzky era la responsable de las construcciones para los jóvenes y niños: casas cunas, jardines de infancia, clubs, etc. Los proyectos infantiles estaban enfocados desde una perspectiva socialista, desde la perspectiva que las mujeres pudieran incorporarse a la producción, así como a la integración de la familia en el colectivo social. Las condiciones de trabajo en la URSS estaban determinadas no solo por la dificultad de los materiales que disponían, sino que determinadas costumbres autóctonas estipulaban la distribución de los espacios, ella tiene además en cuenta que allí habrían de convivir diferentes culturas.

Durante esta estancia en 1934 realiza también viajes a Japón y China junto a su marido. Este conoció circunstancialmente en Berlín a una delegación china de pedagogos que mostraron gran interés por las escuelas y construcciones para la infancia de la pareja. M. Schütte-Lihotzky no aceptó la propuesta para un trabajo en Nanking, pero sí la invitación a varias ciudades chinas para dar conferencias al respecto, además de ello se le pidieron líneas maestras desde el ministerio de educación para realizar reformas en guarderías. La relación con China se prolonga en el tiempo.

En 1937 bajo el recrudecimiento de medidas y represión en la URSS el grupo de E. May abandona el país. Estos años fueron para ella, como ella determina, un gran aprendizaje también para su evolución política.

Del 1938 al 1940 el Ministerio de Educación Turco la invita a realizar varios proyectos. Trabaja en la docencia (profesora de bellas artes) y en la proyección de escuelas profesionales para mujeres, escuelas rurales y pueblos. La contratan como arquitecta del ministerio de educación en la planificación de diferentes construcciones para la enseñanza. Proyecta varias escuelas para niñas en Anatolia. En varios de sus proyectos dice apoyarse en las renovaciones pedagógicas de Maria Montessori, también diseña cocinas para dar clases a futuras cocineras, o guarderías.

En Turquía vivían un grupo de exiliados. Desde su partida de Rusia se inicia su participación más activa con la resistencia austriaca, pero es en Turquía mediante su ingreso en el partido comunista austriaco, cuando su participación en la resistencia se intensifica. En 1940 debido a su trabajo en la resistencia es enviada a Viena donde fue arrestada por la Gestapo. Estuvo 4 años encarcelada y condenada a muerte. En el 1946 logra llegar a Sofía con el fin de tomar contacto con su marido que seguía en Turquía y al que no le concedían el permiso para salir del país. Tras pocas semanas en Sofía le encargan algunas construcciones para niños por parte de las autoridades. Hasta ese momento solo se contaban con orfanatos para niños en la ciudad. La arquitecta fragua con rapidez diferentes proyectos para edificaciones infantiles, su experiencia en la URSS le ayuda a ello. Construye en Sofía 4 guarderías del estilo a las construidas en Rusia, en 1947 construye una guardería en Samokov.

En 1961 se ocupa en Cuba de las construcciones de edificaciones para la infancia y crítica duramente el hacinamiento en los centros infantiles que favorecen las infecciones, así como la escasez de guarderías, un problema al que se le unen, según ella, la escasez de experiencias que tenían los arquitectos cubanos en esta materia. Unidas estas críticas al respeto y al reconocimiento internacional de su trabajo en esta materia, en 1963 la invita el Ministerio de Educación cubano para que presentase propuestas para construcciones dedicadas a la infancia.

Debido a su posición política en Austria se le dificulta el ejercicio de su profesión. Después de la II Guerra Mundial el entonces partido socialista en el poder no le ofrece ningún contrato para centros oficiales; hubo, según se enteró después, un acuerdo en el partido que no se le diese ningún proyecto, incluso en proyectos en centros educativos donde ella había acumulado su mayor experiencia. Constata que: “En más de 20 años solo se me permitió planificar dos guarderías, y a los entonces Nazis se les encargaron en esa época muchos proyectos” (Kain). La arquitectura social dejó de ser el centro del monopolio cultural de la época y de las élites.

En 1980 empieza a recibir premios en reconocimiento de su trabajo, recibe el premio de arquitectura de la ciudad de Viena. En 1988 se le da la Mención de Honor en las Ciencias y en las Artes, pero rechaza recogerlo de mano del entonces Presidente de la República Austriaca Kurt Waldheim por su pasado nazi. Vivió hasta el final luchando por los ideales políticos que había logrado poner en práctica en sus creaciones de espacios. Pocos años antes de su muerte publicó el libro Erinnerungen aus dem Wiederstand donde recoge la fuerza y la admiración de la resistencia austriaca al Nazismo. El fin de esta obra es que los jóvenes tengan conciencia de que también en Austria hubo una resistencia y de traer a la reflexión los horrores del pasado para que no vuelva a ocurrir. Denuncia el inicio de un joven Heider y a la creación de su partido el Partido Liberal (FP) como amenaza para una convivencia más humana. En ello fue una visionaria.

Su obra se expuso por primera vez en 1993 en el Museo de Artes Aplicadas en Viena. Con el proyecto y la creación del Margarete Schütte Lihotzky Raum se ha creado en Viena un espacio no solo para estudiar y recogen la obra la primera arquitecta austriaca, un espacio para la información y el debate.

Fuente: Revistas Científicas