La perspectiva de genero en la industria de la construcción

Por: Ing.Reyna Xochitl Almanza Peñaloza

¿Alguno de ustedes sabe que significan las siglas MMC?

Obviamente no me caía nada en gracia que me dijeran eso mis compañeros, estudié en la Escuela Nacional de Estudios Profesionales Acatlán, entidad que pertenece a la UNAM, en mi salón de clases del total de 50 alumnos, 5 éramos mujeres y pasados 5 años, asistía a clases donde en un salón con 20 personas, yo era la única mujer. Creo que a muchos de ellos les quedo demostrado que no iba a estudiar MMC.

Tengo que enfatizar que sin el apoyo de mi padre y mi madre no lo hubiera logrado, porque mi madre desde siempre nos decía que teníamos que estudiar una carrera universitaria y mi padre trabajaba todo el tiempo para podernos dar a mis hermanos y a mí lo que ellos consideraban que era nuestra mejor herencia, una licenciatura.

¿De cómo decidí estudiar ingeniería? siempre lo supe, no sabía qué tipo de ingeniería, pero mi pasión por los números y las matemáticas me llevaron a recorrer este camino. ¡Me siento muy orgullosa de haberlo podido lograr, ser ingeniera!

Ahora, nunca me puse a pensar ni a investigar si las mujeres estudiaban ingeniería, nunca me paso por la cabeza que el porcentaje de mujeres fuera menor en esas licenciaturas, y tampoco pensaba en como iba a ser el mundo laboral para una mujer en este sector, hasta ahora.

Últimamente me he dado a la tarea de investigar un poco más de la historia de las mujeres en la ingeniería aquí en México y me encontré que la primera mujer ingeniera civil fue Concepción Mendizábal, se graduó en el año de 1930, siendo todo un suceso histórico, ya que no se pensaba que una mujer pudiera cursar este tipo de carrera, que en esa época se consideraba solo para hombres.

Según registros, en el 2016, entraron a estudiar a la Facultad de Ingeniería de la UNAM, a la carrera de Ingeniería Civil, 21 mujeres de un total de 140 estudiantes, lo que significa el 15% de la matrícula.

Pero una cosa es terminar la carrera universitaria y otra empezar con la vida laboral.

Hablando de la Industria de la Construcción, de acuerdo con los resultados del último Censo Económico 2014 del INEGI, nos encontramos que, del total del personal ocupado en este sector, el 89.1 % son hombres y solo el 10.9% mujeres.

Ahora este porcentaje varia según el Estado donde nos ubiquemos, por ejemplo, en la Ciudad de México el porcentaje es 85% hombres, 15% mujeres, siendo el más alto y Chiapas se encuentra entre los más bajos con 92% hombres y solo 8% de mujeres ocupadas en esta industria.

Con toda esta información nos podemos dar cuenta que las mujeres nos encontramos en clara desventaja numérica, porque a pesar de que nuestro interés de incursionar en este sector ha ido en incremento, no hemos llegado a tener esa igualdad y para esto se necesita implementar programas que incluyan una perspectiva de género.

La igualdad de género no significa que los hombres y mujeres son o deberían ser iguales, sino que ambos tendrían que gozar de los mismos derechos y oportunidades en todos los aspectos de la vida, se basa en la paridad en el hogar, en la comunidad y en la sociedad.

La incorporación de la perspectiva de género es una estrategia o un proceso mediante el cual se logra la igualdad en ese aspecto, por un lado, significa que existen políticas, programas y estructuras institucionales para remediar las desigualdades y preservar la igualdad entre ambos sexos, por otro, supone que se están adoptando medidas destinadas a atender las necesidades y prioridades específicas de los hombres y las mujeres, ya sea por separado o en conjunto.

 

En las áreas donde las mujeres o los hombres se encuentran en una posición de especial desventaja, tal vez sea necesaria la acción positiva para atenuar el desequilibrio. Se trata de medidas provisionales y específicas a favor de las personas de un sexo o del otro, que confieren ciertas ventajas al grupo desfavorecido y le permiten participar en la labor de desarrollo y beneficiarse de ella en pie de la igualdad.

 

Por ello, yo creo que se debe de trabajar para implementar perspectiva de género desde las universidades en las carreras de ingeniería, así también en los colegios de profesionistas, entiéndase, Colegios de Ingenieros, en la Ley de Obra Pública, Federal y Estatales, y en todo aquello que gire alrededor de la Industria de la Construcción, donde necesitamos apoyar a las mujeres para que se desarrollen profesionalmente a la par que sus compañeros hombres.