Japón construye la mayor ‘catedral’ del mundo y subterránea

A medida que el agua se acerca al río Edo, la “catedral de aguas de inundación” que visitó Tortajada reduce su flujo, por lo que las bombas pueden empujarla hacia el río.

El cambio climático se ha convertido en una temible realidad contra la que luchar. Terremotos, tsunamis, sequías, inundaciones… las catástrofes naturales son, cada vez, más habituales y destructivas, ante lo que muchos países han decidido llevar a cabo planes estratégicos para minimizar el impacto de estas situaciones en la medida de lo posible. Y Japón ha decidido demostrar por qué es una de las cunas de la arquitectura: una monumental ‘catedral’ contra las crecidas de los ríos.

El país nipón cuenta, sin ningún género de dudas, con una de las construcciones más impresionantes de todos los tiempos: se trata de una monumental estructura de 177 metros de longitud, 78 metros de ancho y 25 de alto diseñada y pensada para aliviar a Tokio de los posibles problemas relacionados con las inundaciones. Pero si cualquier persona acude hasta allí con el objetivo de verlo, no podrá. ¿El motivo? Este espectáculo de la ingeniería… ¡es subterráneo!

Está situado a 22 metros por debajo de la superficie y se sostiene en pie gracias a los 59 pilares de casi 30 metros de altura que asemejan a la construcción interna de una catedral. Forma parte del plan de subterráneo de descarga en las afueras del área metropolitana de Tokio, pensado para poder evacuar el agua procedente de una inundación. No en vano, su espectacular tamaño le permite ser capaz de asumir 350 millones de litros de agua. Casi nada.

Sin embargo, esta estructura no está pensada para almacenar agua, sino para redistribuirla. La idea es que, cuando un río pequeño o mediano del norte de Tokio se desborda, el agua ‘sobrante’ caiga sobre los canales que se han construido y vaya a parar a uno de los cinco tanques cilíndricos de 70 metros de altura construidos para ello: una vez ahí, van a parar a la ‘catedral’ que lleva el agua hasta el río Edo gracias a las 78 bombas con las que cuenta.

El momumental sistema para evitar inundaciones de Tokio puede albergar 350 millones de litros de agua. (Reuters)
El río Edo ha sido el elegido para desaguar por contar con un gran tamaño y ser capaz de manejar mayor volumen de agua sin problema. En caso de que haya que mover mucha cantidad de agua al mismo tiempo, las potentes bombas son capaces de evacuar el líquido elemento sin ningún problema: de hecho, tienen capacidad para mover hasta 200 toneladas de agua por segundo, un espectacular despliegue para acabar con las inundaciones.

Y las lluvias van a seguir creciendo

La ‘catedral tardó 16 años en ser construida completamente, comenzando su edificación en el año 2003 y, desde hace unos meses, ya se encuentra a pleno rendimiento. De momento, no se ha tenido que enfrentar a grandes desagües, pero la vista esta puesta en lo que pueda pasar en los próximos años. Y es que los expertos consideran que Japón sufrirá un importante crecimiento de las precipitaciones en el siglo XXI, situado entre el 10 y el 19% de las lluvias actuales.

Japón ha desarrollado, de esta manera, una tecnología pionera para tratar de luchar contra las catástrofes naturales. Muchos países están trazando y diseñando planes para minimizar lo máximo posible este tipo de catástrofes naturales, por lo que la estructura de Tokio tendrá una importancia fundamental: si es capaz de funcionar correctamente y de ofrecer lo que se propone, la ‘catedral’ no será la única megaconstrucción que se vea bajo tierra en los próximos años.

Fuente: El Confidencial