Enriqueta García Amaro, fue la primera Ingeniería Topográfica en México

Fue la primera Ingeniería Topográfica en México. Se tituló en 1948 de la ENI como la mejor pasante de su generación. Su tesis fue La fotogrametría como auxiliar de la topografía. Inició su carrera profesional como ayudante investigadora en el Instituto de Geografía, donde trabajó por más de 50 años. Durante los primeros años de su profesión se dedicó a la práctica de la fotogrametría aérea (fotografía área para determinar las características de un territorio) y a la cartografía.

En 1950 ganó la beca Witbeck y viajó a la Universidad de Wisconsin, donde decidió investigar la climatología. En 1970 obtuvo la Maestría en Ciencias (Geografía) con la tesis Modificaciones al sistema de clasificación de climas de Koppen para la República Mexicana, una herramienta central para identificar la variación de climas en cada región del país. Tiene 25 artículos publicados en revistas, 10 libros, 14 capítulos en libros, 16 trabajos in extenso en memorias de Congresos nacionales e internacionales, así como 12 mapas, entre los que destacan la Carta de Climas de la República Mexicana y la nueva Carta de climas del país.

De acuerdo con el Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología, (Conacyt), sus trabajos han contribuido a comprender las causas de la variación ambiental del país, entender los aspectos climáticos que rigen el territorio mexicano y a reconocer la importancia de la interacción de las disciplinas científicas.

Fue fundadora de la sección de Climatología, fungió también como jefa del Departamento de Geografía Física e integrante del Consejo Interno del Instituto de Geografía, e impartió clases en diferentes niveles, particularmente en el posgrado de la Facultad de Ciencias de la UNAM.

Después de jubilarse como Investigadora de tiempo completo en 1977, continuó su trabajo como Asesora Investigador en el mismo instituto durante 22 años más. También fue integrante activa del Tribunal Universitario de la UNAM, Presidenta del Comité Internacional de Enseñanza y Textos de Geografía del IPGH, y Consultora de la ONU a través de la Organización Meteorológica Mundial.

Su legado: un cúmulo de enseñanzas, no sólo en el área científica sino también en el nivel humano. Su infatigable pasión por el trabajo, su tenacidad, su férrea honestidad, su gran calidad humana, son huella y ejemplo imborrable en todos aquellos que tuvimos la oportunidad y el privilegio de convivir con ella y trabajar a su lado.

Fuente: La crítica