En Argentina “todavía a las mujeres nos ven como bichos raros en las ingenierías”: Ing. María Teresa

En 2015 fue electa decana de la Facultad de Ciencias Exactas, Ingeniería y Agrimensura de la Universidad Nacional de Rosario. Por primera vez en los 95 años de esa unidad académica una mujer, la ingeniera civil María Teresa Garibay, asumía la conducción.

Lo que le sorprendió fue que se hablara de su condición femenina y no de todo lo que había hecho para llegar a ocupar ese cargo. “Todavía nos siguen mirando como bichos raros. Pero creo que pronto lograremos que sea más común que las mujeres ocupemos más espacio en las ingenierías”, destacó la ahora ex decana (finalizó su mandato la semana pasada); ella será una de las disertantes de la Semana de la Ingeniería, que comenzará el martes, en la Facultad de Ciencias Exactas y Tecnología (Facet) de la Universidad Nacional de Tucumán (UTN).

Paralelamente se realiza otra Semana de la Ingeniería en la Universidad Tecnológica Nacional – Regional Tucumán, Argentina

– ¿Cómo se motiva hoy a los jóvenes para que les llamen la atención las ingenierías?

– Hay que contarles a los estudiantes en general qué hace un ingeniero o una ingeniera. Y destacarles que la ingeniería soluciona los problemas de la sociedad, contarles qué tipos de problemas resuelven y lo importante es resaltarles que cualquier cosa que estudien debe gustarles. Otro eje de mi charla será que más chicas estudien Ingeniería. Ya son pocas las carreras que subsisten con mayoría masculina. Por ejemplo, en Medicina hace 40 años atrás eran mayoría los varones. Ahora es casi 50 y 50.

– ¿A nivel nacional cómo están las matrículas en Ingeniería?

– Hoy se está graduando un ingeniero cada 3.600 habitantes. Nos mantenemos en esos números. Queremos como país lograr un ingeniero cada 4.000 habitantes. Y por ese motivo han empezado políticas a nivel nacional, a partir de 2010, incentivando con más becas, y hoy se está buscando facilitar la movilidad de estudiantes. Si un país quiere desarrollarse necesita más ingenieros. China, para darles una idea, tiene un ingeniero cada 2.000 habitantes. Así están en la punta de todo lo que es tecnología.

– ¿Hay un perfil del estudiante de Ingeniería?

– Tiene que ver con el gusto por la Matemática y la Física. Tiene que ver con la formación que ha recibido en la escuela primaria y la secundaria. Hay algo que no ayuda: se sigue diciendo que la Matemática es un cuco, muy difícil. Pero la cuestión es que los docentes deben enseñar bien, les tiene que dar gusto lo que saben. También ahí surge eso que dicen que las mujeres no somos buenas para la Matemática. ¿Quién dijo eso? No es así. Hay un cambio en el mundo de incentivar a las chicas en las matemáticas y las ciencias, con proyectos integrados desde la primaria, para lograr que se aumente la matrícula en carreras tecnológicas.

– Se incrementó la cantidad de mujeres en la Facet, según el decano Miguel Ángel Cabrera ¿Pasó en otras provincias?

– Las ingenierías, a pesar de que incrementaron las inscripciones, todavía están en un 20% del total de las matrículas en el todo el país. Es bajo. Ellas tienen muy buen desempeño, son capaces, se gradúan, tienen trabajo, son valoradas en empresas, enriquecen los grupos de trabajo. Cuando hay mujeres, el equipo trabaja mejor. Es todo positivo. Por ello hay que difundirlo, para que las chicas lo consideren.

– ¿La sociedad ayuda para lograr ese objetivo?

– Vivimos en una sociedad patriarcal. Y todavía hay padres que tienen hasta miedo o no alientan a que estudien ingeniería u otra tecnológica. Dicen “son largas”, “¿para qué, si no van a trabajar?”, “quienes estudian eso son personas raras o aisladas”. No es así, se trabaja en equipos interdisciplinarios. Hay ámbitos variados, en los que hombres y mujeres pueden encontrar el lugar que se adecue más a su perfil.

– ¿Cómo se cambia ese imaginario que los ingenieros son esos hombres con casco amarillo, que se difunde desde la infancia en dibujitos y juguetes?

– Se logra difundiendo. Por ejemplo, el Consejo Federal de Decanos de Ingeniería de Argentina (Confedi) ya ha editado videos con mujeres que ocupan distintos lugares en municipios, en empresas, en Pymes, en facultades. Eso también hace a que ya no se vea raro que una mujer sea ingeniera. De todas formas, todavía subsiste que haya empresas que no tienen mujeres porque no poseen baño para ellas. Son cosas que irán evolucionando. Además no alcanza la cantidad de graduados para cubrir las necesidades del país. Es imprescindible que las mujeres se sumen, lógicamente si les gusta, si es una pasión.

– ¿Cómo nació el libro “Matilda y las mujeres en Ingeniería en Latinoamérica”?

– El libro nace con esa intención: la de incentivar y difundir a las mujeres referentes de este ámbito. Algo que faltaba. Es el primer proyecto en conjunto entre el Confedi y el Latin American and Caribbean Consortium of Engineering Institutions (Laccei). Y en poquísimo tiempo se reunió a casi 33 mujeres, de siete países, que escribieran, con el objetivo primario de visibilizar el rol de la mujer en la ingeniería y motivar a las jóvenes latinoamericanas para que puedan ver a esta carrera como una opción para su propio proyecto de vida.

Semana de la Ingeniería en Argentina

La Semana de la Ingeniería se celebra en todo el país en homenaje al primer ingeniero argentino: Luis Augusto Huergo, que se recibió el 6 de junio de 1870 en la Universidad de Buenos Aires. Nuestra provincia no está ajena a esa fecha y, por ello, la Facet de la UNT organizó del martes al viernes actividades académicas y culturales, para estudiantes y docentes de Ingeniería y para el público en general. La charla de apertura se hará hoy a las 11 y estará a cargo de Mario Benedetti, el físico argentino que trabaja en la “Máquina de Dios”. Mientras que Garibay disertará el viernes, a las 11, con “Motivación para el estudio de la ingeniería”.