El empoderamiento de las mujeres al aprender sobre código

Egresadas de escuelas de código como Laboratoria encontraron en la tecnología una herramienta que, aunada a la confianza en sí mismas, les abrió oportunidades laborales.

Taydé Morales, ingeniera química del Instituto Politécnico Nacional (IPN) trabajó por varios años en la industria automotriz. Relata que aunque su trabajo la satisfacía, el ritmo laboral podía extenderse en ocasiones a jornadas de hasta 18 horas diarias, las cuales con una hija de tres años complicaban tener tiempo de calidad en ambas facetas por lo que decidió frenar su carrera profesional, por un tiempo.

Pasaron tres años y para Taydé era importante regresar a trabajar, aunque no a un ritmo como el anterior, por lo que comenzó a buscar opciones que pudieran darle cierta independencia para continuar con su vida familiar. Así, escuchando, y por un anuncio en radio, fue que conoció Laboratoria, una startup creada por la peruana Mariana Acosta Checa , enfocada en brindar educación técnica enfocada en programación a mujeres.

Taydé advierte que, aunque siempre se sintió atraída por la tecnología, se topó con preconcepciones que le hicieron dudar sobre si ese era el camino a seguir para encontrar un balance laboral.

“Siempre me había dedicado a temas más de automotriz pero las jornadas de trabajo para el área que me gusta eran muy largas, entonces mantener una niña que iba a cumplir tres años apenas, evidentemente no podía con una jornada laboral de 18 horas. (…) ser autodidacta y ahora ya puedo desarrollarme en diferentes áreas”, dijo en entrevista.

A pesar de sus dudas, Taydé, de 34 años, se inició en el curso de programación y actualmente, a dos años de haber egresado, cuenta que las habilidades técnicas que adquirió le han permitido ampliar su horizonte laboral y trabajar en el ecosistema tecnológico: en la plataforma de eCommerce Petsy y ahora en la ONG Hispanics in Philantropy, en la que está encargada de crear los sitios para las campañas de fondeo colectivo que hace la organización para ayudar a mujeres.

“He conocido fundaciones, experiencias dentro de la organización y lo poco o mucho que puedo aportar sé que hace la diferencia con las ONG’s que llegamos a ayudar. En Hispanity and Philanthropy estamos dedicados a financiar proyectos de desarrollo social. El brazo tecnológico que tiene la ONG se integra e crowdfunding”, cuenta.

En la campaña de este 2019, existen 45 proyectos inscritos al día de hoy para los que se busca levantar recursos.

Confianza y sororidad

Aunque Taydé ahora dice contar con más y mejores habilidades tecnológicas que le han permitido abrirse una carrera alternativa a su profesión, afirma convencida que la mejor habilidad que le dejó estar en el bootcamp de Laboratoria fue la oportunidad de convivir con más mujeres y entender cómo ser solidaria con ellas para buscar, juntas, mejores oportunidades.

“Lo más importante que aprendí fue la confianza en mí y el empoderamiento”, dijo Morales.

“Tenemos mucha capacidad y podemos empoderarnos tanto que podríamos alcanzar grandes lugares en el mercado de tecnología”, agregó.

Actualmente en el sector de tecnología, solo 6% de las empresas cuentan con la menos dos mujeres en puestos de liderazgo o C-Suite, a diferencia de la media que en Estados Unidos es de 9%, según datos publicados por la escuela de negocios de Harvard.

Aunque, poco a poco, Taydé se ha ido posicionando en el ambiente tecnológico, y que sí nota una mayor participación femenina con el pasar del tiempo, también admite que persisten comportamientos machistas y frenos por temas de género.

“Simplemente al hacer preguntas, por ejemplo en foros de discusión de tecnología si eres mujer las respuestas son bastante misóginas o te dejan como en visto, pero si es un hombre, todo mundo contesta y por lo regular son esos temas, también es como si no compartieran su trabajo con mujeres y no debería de ser pues al final el código es abierto”, dijo Morales.

Para Morales, como para muchas otras mujeres, el contar con habilidades y conocimientos de tecnología les ha permitido ver el entorno laboral de una manera distinta, pues además de ahora verlo como un entorno en el que puede ayudar a otras mujeres, el saber código le permitió desprenderse de jornadas laborales extenuantes como las que vivía antes, por lo que ahora hacia adelante advierte que, su siguiente paso, será buscar emprender en un negocio relacionado a la tecnología.

Uno de los objetivos de Laboratoria es emplear a sus egresadas,a la fecha suman ya más de 1,000 y de acuerdo con la firma, las egresadas han conseguido crecer en 2.5 veces sus ingresos con sus nuevos conocimientos.

“Con la tecnología te puedes mover para muchos lados pero uno de mis skills ahora es emprender y quiero en un futuro tener algo para poder ayudar a más mujeres. Emprender algo”, dijo.

Fuente: Expansión